lunes, 16 de junio de 2008

Stuff that works

Nuevamente en la música encuentro la compañía y la decencia para las lecciones que, por los kilómetros que me separan de ti, me cuesta encontrar en cualquier otra cosa. 

En su registro, la cadencia de sus vaivenes que alegran tu boca y mueven tu cabeza para generar el ángulo entre tu cuello y tu hombro al que me fui a vivir desde el día del año pasado en que conocí la dulzura de tu piel; el día en el que la mía se volvió tersa y gentil, aunque no haya sido hasta luego que pude tocarte con mis dedos y aprehenderte.

Aún sin entender del todo ni justificarme por nada, ni de todo, sigo sin entender mucho porqué me alejé tanto de ella, de su mística cariñosa, redentora, de su naturaleza maternal y del mimo de su terciopelo.

Jamás dejó de sonar en mis oídos, compasiva como siempre, compañera, amiga fiel, leal; musical. El llanto sordo de mi miedo ya no calla su pasión. Es some kind of love.

Si a cualquier lugar pudiera transportarme, y fuera de estar sólo, ese lugar sería uno con la ventana abierta, luego del almuerzo, al final de un verano austral, generoso, detrás de cortinas filtro naranjas bailarinas y tibias como la sospecha de que tus labios debieran de existir en alguna parte del mundo, si no los conociera. 

Si acompañado, contigo. Donde fuere, en tu regazo. Debajo de nuestras sábanas, al amparo de tu calor.

Con un poco de arte en la empresa, puedo transportarme a los dos, sólo y acompañado. A ambos me dirijo. Y a esa imagen, a esa idea que canta la canción, a la sistemática sensación de aire de planicie y agua inquieta que me brota en el pecho; está clarísima. Yo lo entiendo. Al lugar donde las estrellas van a morirse y a ser más hermosas por segundos que brillantes de por vida.

A ambos voy cabalgando sobre ti, prendido a tu cuello de fuego; fuerte, apretado, abrazado. Mis ojos van cerrados, eres el sonido de tus cascos sobre las nubes, cortando el aire; eres los miles de kilómetros que dejamos atrás. Eres mi casa. Y there´s no place like home.

En esta imagen me conforto, en repeat, me es como el paso cansino pero sabio que define la racionalidad natural de la bestia y la carga con la cruz del superviviente. La garantía de la vida sobre la muerte. Aquello de timonear el metabolismo para que sean menos las cosas que necesitamos, porque menos cosas tenemos para darle. Aquello de que lo que tenemos es más que suficiente.

Como la resaca de heroína que desconozco, Killing the blues funciona a la medida de la abstinencia que mi adicción me pone a temblar. Mi adicción a ti.

"Somebody said the saw me / Swinging the world by the tail / Bouncing over a white cloud / Killing the blues".

Funciona. 

Y sino miren.

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